jueves, enero 13, 2011

Andrecito

Andrecito debería entender de una buena vez. Antonia ya lo había hecho. Solo se dedicaba a jugar. Salia algunas noches, decía una mentira y se dedicaba a enamorar. Cuando llegaba a su casa le daba un beso a su amado. Él no sabía nada, o prefería hacer como si no supiera. Antonia creía engañar a todos. Pero Andrecito sabía. Tomaba otro sorbo de su botella, unas cuantas pastillas y trataba de dormir.

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