domingo, marzo 07, 2010

Irrupción

Pensaba que irrumpir en la casa de Juan no era muy buena idea, menos a altas horas de la noche. Posiblemente lo descubrirían, lo tomarían detenido y se pudriría todo. Pero ya estaba ahí arriba de la pandereta listo para saltar dentro del patio. Intentó ver si había alguien, o algo, al parecer el patio estaba vacío, miró su reloj y este marcaba las 4:30 de la mañana. Saltó hacia adentro esperando no hacer ruido, de todas formas se escuchó algo fuerte su caída, no estaba acostumbrado a hacer esas cosas, de hecho nunca las había hecho antes. Revisó su cinturón y de ahí colgaba el fierro que había logrado conseguirse. Revisó la puerta que daba al patio y estaba cerrada, alguna ventana y todas en las mismas condiciones. No había previsto ese escenario y se desesperó un poco. Tenía que entrar como fuera, de cualquier forma. Pero quebrar un vidrio generaría ruido, e intentar forzar la puerta también. Decidió esto último de todas formas. Sacó el viejo carnet de la biblioteca e intento entrar utilizándolo en el borde de la puerta. Luego de unos minutos lo logró. Un vez adentro agudizó el oído para intentar escuchar movimiento, si la información que había conseguido era correcta estaría solo. Escuchó movimiento y sacó la macana. Avanzó un poco más y vio una tenue luz. Siguió avanzado, llegó a la pieza de Juan que dormía tranquilamente. Se acercó de a poco y lo movió para despertarlo.

-¿Andrés...tú…aquí…que haces…como?
-Cállate y escúchame bien. Esto acaba hoy.
-¿Qué cosa acaba?
-Desde hoy no te acercas más a Antonia – le dijo mientras le ponía el fierro en el cuello.
-Pero… ¿Cómo entraste a mi casa?
-¡Eso no importa, escucha lo que digo! – dijo dándole un golpe sobre el pecho.
Juan hizo una mueca de dolor y trato de agarrar a Andrés pero este lo golpeó repetidas veces más.
-No te vuelvas a aparecer en la vida de Antonia, o me encargaré personalmente de que la próxima vez sean más  que unos simples golpes.
-… esto se va a saber…
-¿Se va a saber?, ¿estás seguro?...yo sinceramente creo que no se va saber, porque si se llega a saber me voy a encargar de ti de verdad. Así que deja a Antonia, deja de quitarme mi tiempo, mi espacio y de meterte en lo que es mío.
-Ella no es tuya de que hablas…
-Ella no es de nadie, mi espacio con ella si es mío.
-No me echarás.
-Si lo voy a hacer y ya estas advertido y luego de eso le dio un golpe en el rostro con el fierro.

Salió por la puerta de entrada, como si fuera un invitado más. Tiró el fierro al piso. Luego caminó hacia la micro, pensando en lo que había hecho, en el error que había cometido, pero que realmente había sentido la necesidad de hacerlo.

1 comentarios:

Gabriela dijo...

que cuaticoo!.. me gusto, me gusto... o sea igual mal xD.. pero lo apoyo :D!