martes, enero 12, 2010

Una noche

Antonia dormía sobre su cama y él en el piso en un saco de dormir. Ella lo había ido a ver muy tarde y había preferido quedarse ahí en vez de devolverse a su casa de noche, no era la primera vez que lo hacía y además estaba consciente de que Andrés le ofrecería su cama, que ella le diría que no, pero que finalmente terminaría aceptando y sabía también que le gustaba quedarse. Comieron unos fideos con salsa de sobre que el mismo Andrés preparó, no eran una maravilla, pero aunque no era muy bueno cocinando a Anto le encantaba que lo hiciera para ella, tomaron también una copa de vino, en caja por cierto, no había dinero para más, pero lo importante era compartirlo y no a calidad. De postre hubo una fruta. Luego de eso se tiraron sobre la cama a conversar de todo un poco. Andrés se apoyó en el muro contra el que se apoyaba la cama y Antonia se recostó sobre su pecho, el se dedicó a acariciar su cabello, admirarla y disfrutarla, mientras ella le tomaba una mano. Siguieron conversando, de nada, tan solo disfrutando el momento, porque esos momentos ya eran pocos. Antonia se fue a cambiar al baño, poniéndose un buzo y polera de Andrés y luego se acostó. Andrés estiró el saco de dormir en el piso y se sacó los pantalones tirándolos sobre una silla y luego se metió en el saco. Anto estiró su mano y a tomó, así se quedaron dormidos. En la noche Andrés se despertó de golpe, era Antonia que lo estaba moviendo.

-¿Qué pasa?
-No puedo dormir – le contestó ella.
-¿Ya y que puedo hacer yo?
-Duerme conmigo, para que me cuides.
-Posiblemente eso no ayude, pero bueno.

Andrés se pasó su propia cama, pero en que por esa noche le pertenecía a Antonia, ella se dio vuelta y quedaron frente a frente. Él le dio un beso en la mejilla.

-Te amo Andrés.
-Ya lo sé, yo también.

Antonia se dio vuelta y él la abrazó. De esa forma se quedaron dormidos.

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