miércoles, diciembre 23, 2009

Antonia

La observaba dormir. Era hermosa, con esos ojos almendrados de color café que lo cautivaban, labios levemente rojizos que pedían ser besados. Su suave cuello despedía un calor que llamaba a acariciarlo, todo lo complementaba su cabello que caía suavemente sobre sus hombros. Le parecía maravillosa. ¿Perfecta?... quizás, al menos por momentos le parecía que sí. Amaba su sonrisa y la alegría que contagiaba, también la impulsividad de sus acciones y aún más sus mañas.

La miró un momento más, ojeó el reloj y se despidió de ella un beso en la frente y acarició sus cabellos. La amó un poco más y caminó hacia la puerta.

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