miércoles, octubre 21, 2009

Dos cafés

Ya oscurecía cuando salió a dar una vuelta para despejarse un poco. Se sentía un tanto confundido, algo mareado y también cansado. Pero caminar siempre lo ayudaba a sentirse bien, avanzó en forma automática (conocía bien las calles y casi siempre hacía el mismo camino), llegó frente a un café y entró. Ahí pidió un expreso sin azúcar y un trozo de pastel, lo comió lentamente mientras bebía un poco de café. Aprovechó de ver las noticias en un televisor que había en el local, nada nuevo en verdad, lo típico de todos los días. Pagó y volvió a salir a la calle, ya en mejores condiciones. Miró los nombres de las calles, estaba lejos de su casa, había caminado bastante sin darse cuenta. Avanzó hacía un paradero para devolverse en micro, después de casi media hora de espera esta pasó, venía casi vacía por lo que se fue sentado. Se bajó cerca de donde quedaba la casa en que estaba su pieza y caminó lo que faltaba de recorrido. Pasó por los pasillos de la vieja casona, se metió en su habitación cerrando la puerta tras él. Puso el hervidor y echó una cucharada de café instantáneo en una taza. Pasó al baño y se lavó la cara. Vertió el agua en la taza y se sentó en la cama a beberlo. Ahí se quedó mirando hacía la muralla aquello que jamás encontraría.

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