El café humeaba sobre su escritorio, unas cuantas hojas yacían arrimadas y casi olvidadas en una esquina. Una silla botada, con el respaldo hacia el piso, en la mitad de la habitación completamente ignorada e ignorante de su entorno. Sabanas revueltas testigos tan solo de una mala noche, de malos sueños, de recuerdos imaginarios. La ducha regando el agua sobre el cuerpo de Andrés. Un pájaro cantando para cerrar el cuadro.
Al salir de la ducha levanto la silla, encendió su laptop y se vistió mientras esta iniciaba. Se sentó y tecleo su usuario y clave para entrar a su correo, sorbió un poco de café mientras buscaba algún correo interesante. Solo basura, como todos los días.
Terminó su café, se levanto y ordenó un poco su cama. Salió dejando la puerta bien cerrada. Camino hacia la casa de Antonia, tenía tiempo así que podía hacer el trayecto caminando. Tocó a la puerta al llegar, abrió Anto que sostenía a Vicente con brazo. Los saludó a ambos y pasó a sentarse en un sillón.
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