domingo, agosto 30, 2009

Moto

El casco estaba bastante gastado y además olía un poco mal, la moto era vieja y algo destartalada, pero lo importante es que era de él. Puso la llave y dio contacto, pulsó el botón para arrancar y nada ocurrió, lo pulsó de nuevo y nada, lo intentó una tercera vez y luego de un sonido de ahogo la moto se encendió. Probó el acelerador y escuchó el motor sonar, se subió y aceleró a fondo, salió del pasaje a una calle con mayor circulación por la que continuó a toda velocidad avanzando entre los autos. Iba bastante rápido, quería mostrarle su nueva adquisición a Antonia. Seguía avanzando entre el trafico, por momentos parecía que la moto se ahogaba y que se iba a detener, pero a pesar de todo no lo hacía. Llegó frente a la casa de Anto, se bajó de la moto, la apagó, la apoyó contra un muro de la casa y dejó el casco sobre el asiento. Caminó hacia la puerta y tocó dos veces. Antonia abrió la puerta, al ver a Andrés sonrió y lo saludó de un beso en la mejilla.

-¡Andrés!, ¿qué haces por acá? – preguntó.
-Solo vine a mostrarte mi última adquisición – le respondió a la vez que esbozaba una gran sonrisa.
-Viniendo de ti debo suponer que no es algo bueno.
-Te equivocas, ¡si lo es!
Andrés la tomo de la mano y la llevó a ver la moto.
-¿Y, que tal? – inquirió.
-No me gusta – dijo Antonia, con rostro de preocupación.
-¡Pero Anto, esto es lo mejor!, un medio de transporte barato, económico y rápido.
-Y también peligroso – agregó ella.
-Eso solo si no se sabe manejar y se usa de manera irresponsable.
-Es decir como tú lo harás.
-Anto yo soy un tipo responsable.
-No siempre, y eso me preocupa mucho.
-Yo te prometo que no me va a ocurrir nada.
-Eso no es suficiente Andrés.
-No te voy a dejar mujer – le dijo mientras le tomaba la mano.
-Espero que esta vez sea cierto.
-Lo será.
-¿Quieres pasar un rato? – le pregunto
-Solo un momento, que tengo que hacer.

Ella entró a la casa. Andrés acomodó la moto un poco y tomó el casco. Le dio una mirada más y entró a la casa. Le gustaba el aroma que tenía, quizás porque le traía muchos y variados recuerdos. Se sentó en un sofá y dejó el cascó a un lado. Escuchó a Antonia preguntarle si quería algo, él le pidió un café. Se acomodó un poco más y se quedó dormido ahí sentado. Anto volvió con el café y lo vio durmiendo, dejó el café a un lado, lo tapó con una manta y se fue a ver televisión.

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