martes, julio 21, 2009

Es suficiente

Subió los escalones que lo separaban de la calle y el poco sol que se colaba entre las nubes le dio en la cara. Aún conservaba el sabor y aroma del café. De a poco se esfumó, era barato. Mientras caminaba por la calle, sin rumbo aparente, observaba las miradas de las demás personas. Eran tanto o más vacías que la suya. Podía sentir sus pasos contra el pavimento a pesar del ruido de la ciudad que todo lo envolvía. Con la mirada perdida siguió caminado por mucho tiempo, ya le pesaban los pies. Sintió sed y hambre. Entró a un pequeño local y pidió una promo de completo con bebida. Engulló el completo con rapidez y luego se tomó de un sorbo la bebida, pagó y salió. Comenzaba a hacer frío y no había llevado nada para abrigarse, pero ya era tarde para volver. Prosiguió su camino el frío pasaba mientras caminaba. Al fin se encontró frente a esa casa, se erigía gigante frente a él. Tocó el timbré. Ella salió a la puerta, se veía tan radiante como la recordaba.

-¡Andrés! - dijo ella.
-Hola – respondió casi con un hilo de voz.
-¿Qué te trae por aquí? – le pregunto al ver que nada decía.

Andrés no dijo nada, solo la miró fijamente a los ojos un momento. Ella sostuvo la mirada. Él se dio media vuelta, se marchó y ella no dijo nada. Mientras caminaba de vuelta hacía su casa sonrió, ella aún lo amaba, esos ojos no mentían.

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