domingo, julio 05, 2009

Hoy

Te extraño y, lo sé, no debería hacerlo.

lunes, junio 29, 2009

Esa casa

¿Y si pudiera cambiar el mundo? – se preguntó mientras caminaba por lo calle vacía. Como tantos días iba sin rumbo, sin razón aparente avanzaba mientras las fachadas de las casas se sucedían una tras otra y nada parecía tener sentido. Ninguna de esas casas le decía algo, ninguna de esas casas era la que buscaba, solo existía una casa a la que quería llegar. Pensaba en tocar a la puerta y saludarla con un beso en los labios mientras la tomaba de a poco por la cintura, luego de eso quería abrazarla y sentir su respiración junto a la suya, disfrutar el aroma de su cabello y que por unos instantes nada más le importara. Quería que fuera suya una vez más, tan solo una vez más tal como lo había sido en un pasado que era tan cercano per ya parecía tan lejano. Y lo peor de todo es que él tenía claro que eso ya era imposible, ella no lo miraba como antes. No podía adivinar esa mirada que deseaba ver que le había dedicado esos ojos perfectos y profundos, esa mirada que había sido de perfecto amor. Conocía la verdad, no veía posible volver a escuchar las palabras que lo habían hipnotizado.
-Toma lo que quieras, todo es tuyo.
-¿Todo es mío? – había respondido incrédulamente.
-Todo.
Aún las recordaba a la perfección. Pero esa calle por la que iba jamás lo conduciría a la casa a la que él quería llegar. Porque su decisión había sido resignarse, pero sin olvidar y por lo mismo, aunque esa casa seguía ahí para él ya no era lo mismo. Podía entrar y salir, como morir y vivir. La amaba, no había duda. Pero ya nada haría, porque era lo mejor. Eso quería creer. No podía cambiar el mundo, el lo sabía, pero diariamente se soñaba teniéndola a su lado para el resto de sus días y maldecía.

domingo, mayo 31, 2009

Fuiste, eres y serás.

jueves, mayo 28, 2009

Amor de mi vida

Hoy conocí al amor de mi vida en el Metro, pero ella no me conoció a mí.

martes, mayo 19, 2009

Sopaipillas

Andrés caminaba masticando una sopaipilla cubierta con una capa de mostaza de dudosa procedencia y frita en un aceite ciertamente poco saludable. La música sonaba en sus oídos mientras el viento desordenaba sus cabellos. La tarde era gris, fría y el escaso sol se colaba entre los claros que dejaban por momentos las nubes. Mientras avanzaba sabía claramente donde quería ir pero a la vez sabía a dónde debía ir y entre esos dos lugares existía una gran distancia. Su mente se perdió en los recuerdos de lo último que había vívido, le había costado mucho más de lo que creyó alguna que le costaría olvidar a Isidora, ahora recordaba como se había llegado a odiar por eso ya que había sido débil una vez más, pero las cosas mejoraban en el último tiempo hablaban como antes de todo y le volvía a confiar cosas como hace tiempo. El tiempo entre olvidar y llegar a lo que estaba ahora había sido terrible, lo podía recordar fácilmente. ¡Cuánto cambió!, durante y después, habían momentos en los que no se reconocía sin embrago se aceptaba así, era lo que había buscado, mas no se soporto de esa manera por mucho más al parecer no era la vida que realmente quería, no lo llenaba para nada. Trató de cambiar por lo tanto y volver a ser el de antes, pero algo de lo anterior siempre quedaría, nunca volvería a ser completamente el de antes porque sencillamente no lo quería, en esencia seguía siendo el mismo pero se comportaba diferente, estaba disfrutando más o eso creía él. Así siguieron sus días volviendo a la normalidad, de a poco, pausadamente, casi por etapas ya todo era más normal, incluso llegó a aparecer una pequeña luz, como de estrella fugaz, pero fue tan solo el reflejo de ella y pronto desapareció dejando un pequeño malestar en él. El sabía donde quería ir, pero esta vez eligió ir donde debía ir. Llego a su habitación, abrió la puerta y tiró su bolso en un rincón, se preparó una taza de café la dejó al lado de su cama, antes de dormir pensó en Antonia, pero Antonia es otra historia, y durmió.

lunes, mayo 18, 2009

Lunático

Es como un pequeño niño y vive en la Luna, solo, nadie lo acompaña, a veces se va a dar un vuelta hacía la bandera que unos hombres clavaron hace ya tanto tiempo, la limpia un poco y la arregla para que esté como el primer día, luego va a ver las huellas de esos doce entes que llegaron en distintas oportunidades con su extraña piel blanca y rostro de cristal dentro de seres de metal, seres de metal que se separaron dejando olvidadas partes sobre la superficie de su planeta (porque para él es un planeta), pero no le molestan, al contrario le agradan esas partes de extraños seres repartidas por todos lados, pero no sabe debido a que es. Hay días en que mira hacia ese planeta del que al parecer vinieron eso entes de extraña piel blanca y rostro de cristal, alrededor se pueden ver distintos seres metálicos orbitando que le dan algo de miedo pero que no lo preocupan porque nunca se han acercado a su planeta, hay seres de distintos tamaños, entre todos ellos hay uno que le llama mucho la atención ya que va creciendo debido a que es alimentado desde el planeta que órbita. Por momentos piensa que le gustaría ir hacia ese planeta, pero no sabe cómo hacerlo, si solo tuviera uno de esos seres de metal quizás podría - piensa, pero de todas formas le da temor, él no sabe lo que existe en ese planeta, por eso prefiere quedarse en el suyo con todo lo que ya conoce, es mejor lo seguro que arriesgar a lo desconocido - piensa. No se siento solo, porque jamás ha conocido la compañía, no necesita hablar porque no hay con quien hacerlo, no necesitaba escuchar debido que no hay nada que escuchar, solo necesita ver ya que era mucho lo que se puede ver. Camina por su planeta todo el día, con la mente en blanco no tiene en que pensar solo piensa cuando mira al gran planeta azul el resto del día no lo hace, camina por el lado oscuro y también por el iluminado, para él no existe diferencia, puede de igual manera en ambos lados, se da cuenta que lo único distinto es el velo nocturno que todo lo cubre ya que en el fondo son lo mismo, si bien la superficie varía es finalmente del mismo material. Entra en los cráteres, escala las montañas y pasea por las llanuras, no tiene mucho que hacer, pero como no piensa no se da cuenta y el tiempo transcurre, el no envejece ni cambia y tampoco sabe cómo está ahí (aunque tampoco piensa en ello), siempre ha estado. Hay días en que mira hacía el gran planeta y piensa cuando vendrán más seres de blanca piel, pero ellos nunca vienen ya se olvidaron de su planeta, así que tan solo vuelve a pasear, sin pensar.

domingo, mayo 17, 2009

Utopías

Porque la vida está llena de estas, porque mueren y morirán. Y porque se fue Benedetti.

"Utopías

Como voy a creer / dijo el fulano
que el mundo se quedo sin utopias

como voy a creer
que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza

como voy a creer / dijo el fulano
que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea

como voy a creer
que el horizonte es la frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada

como voy a creer / dijo el fulano
que tu cuerpo / mengana
no es algo mas que lo que palpo
o que tu amor

ese remoto amor que me destinas
no es el desnudo de tus ojos
la parsimonia de tus manos

como voy a creer / mengana austral
que sos tan solo lo que miro
acaricio o penetro

como voy a creer / dijo el fulano
que la utopia ya no existe
si vos / mengana dulce
osada / eterna
si vos/ sois mi utopia."

Mario Benedetti